| Un pichón nacido en España, esperanza para un guacamayo extinto en Brasil |
| miércoles, 28 de julio de 2010 | ||||||
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La nueva cría, que nació en
marzo, es propiedad del Gobierno de Brasil, que encomendó hace veinte años a
Rafael Zamora, biólogo del
Departamento de Conservación del centro, explica en una entrevista a Efe que
Loro Parque Fundación es la mayor reserva genética del mundo de psitácidas
(loros, guacamayos, cotorras, cacatúas, papagayos, periquitos y pericos), y
dispone de un criadero "único", con unos 4.100 ejemplares.
En este centro de
reproducción nacen cada año unos 1.500 pollitos como promedio y lo que es más
relevante, apunta el biólogo, supone un hito el que, con esta labor, España
contribuya a reproducir especies ya extintas en su medio natural.
Es el caso del guacamayo de
Spix, que se extinguió en 2000 en la selva brasileña de
Ahí vivía este guacamayo de
voz especial y color azul único en la naturaleza, de apariencia frágil y
delicada y que, cuando es adulto -puede vivir unos 50 años- pierde una línea
blanca vertical en el pico y oscurece su rostro.
Curiosamente, el último
ejemplar en libertad desapareció poco tiempo después de ser descubierta esta
especie, debido a las capturas.
Fue entonces cuando el
Gobierno brasileño encomendó a Loro Parque Fundación la recuperación de la
especie, pues el centro había tenido éxito en la reproducción de otras aves y
en cambio, en su país de origen, había parejas en cautividad que no lograban
reproducirse.
Brasil ha realizado
intercambio de ejemplares a la isla, también en cautividad, y hace 14 años
nació el primer guacamayo de Spix en Tenerife, una hembra que ahora es la madre
del nuevo pichón.
El biólogo comenta que
Tenerife es el sitio perfecto para estas aves por su clima suave y porque se
pueden reproducir las mismas condiciones de su hábitat natural, con una dieta
adecuada e incluso más enriquecida que en libertad, pues se les suministra
mayor variedad de semillas y otros nutrientes.
"Pero lo más importante
que tenemos -precisa- es el conocimiento: llevamos 40 años criando loros con un
equipo de biólogos, veterinarios y personal técnico que son expertos
mundiales" en esta labor.
Cuando se reintroduce una
especie, llegan a formar parte del equipo "hasta ingenieros y
políticos" porque la recuperación en libertad es "muy
complicada", ya que hay que controlar que no se introduzcan enfermedades
en el medio natural y antes de proceder a la primera suelta, hay que contar con
una población de entre cien y 120 ejemplares.
Incluso hay un protocolo
para el transporte de aves que se quieren reintroducir en libertad, pues no se
puede arriesgar y llevar "diez animales" en un vuelo, sino que hay
que separarlos.
Y eso conlleva, además, el
uso de transportines homologados por
Fuente:
EFE
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